El tiempo pasa y los ingenios empiezan a mover sus trapiches a medida que algunos afortunados cañeros, después de las lluvias, pueden ingresar a los cañaverales a cosechar la materia prima y enviarla a las fábricas azucareras para iniciar, en la mayoría de los casos, una esperada zafra 2016.
Las mejores condiciones para lograr una adecuada campaña están dadas, ya que el precio internacional y el del mercado interno están tonificados y, además, los compromisos asumidos para exportar y limpiar el mercado se van logrando, ya que los ingenios vienen cumpliendo de manera efectiva con el cronograma de exportaciones previstas por la Mesa Sucroalcoholera, hasta fines de este mes.
La Mesa se creó en el marco del Decreto 543/2016, en el que se elevó del 10% al 12% anual el aporte de bioetanol de caña en la producción nacional de naftas y surgió con el objetivo de lograr una distribución equitativa del valor adicional en todo el sector.
Este nuevo ámbito de discusión, que lleva ya tres reuniones realizadas, cuenta con la presencia de casi el 100% de los involucrados de toda la cadena de la caña y del etanol.
Está claro que la formación y puesta en funcionamiento de la Mesa Sucroalcoholera empieza a mostrar sus frutos, ya que la participación del Gobierno Nacional, el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat), los ingenios y los cañeros del país, permite conocer la real situación de la actividad y tomar decisiones correctas.
En la última reunión realizada esta semana, en Buenos Aires, se trataron temas candentes que hacen al futuro inmediato de una muy golpeada industria azucarera, que pocas veces logró ponerse de acuerdo.
Los miembros integrantes de la mesa discutieron y analizaron la situación actual de las exportaciones y las perspectivas del sector; la evolución de precios del azúcar mercado interno; el estado de la zafra 2016-17 y los modelos de forma de pago de la caña de azúcar destinada a alcohol. Asimismo, fue objeto de análisis la modificación de la ley del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat) que rige en nuestra provincia.
En esta reunión se informó que los industriales cumplieron con el stock acordado en mayo, que estipuló el envío al exterior de 193.000 toneladas, entre mayo y junio. De ese monto, quedan por exportar unas 27.000 toneladas. Inclusive, se informó que se habrían cerrado contratos para este mes de 80.000 toneladas más de azúcar.
Al ir sacando los excedentes a los mercados internacionales que presentan un precio bastante satisfactorio, comparado con los que se daban hace un mes atrás, los precios en el mercado interno comenzaron a subir, mejorando la situación de arranque de la actual zafra.
Exportación total
Sin duda que se debe terminar de sacar todos los excedentes que disponga la mesa, a través de los trabajos que realiza el Ipaat, para definir los porcentajes y que dicho cumplimiento se efectivice en los plazos dispuestos para lograr el equilibrio del mercado interno.
Igualmente, algunas cosas preocupan al sector y algunos integrantes ya manifestaron disconformismo al respeto en diferentes medios informativos, entre ellos nuestro diario, ya que todavía no se pudo lograr definir un sistema de pago a los productores por la producción de bioetanol.
En la mesa se manifestó, igualmente, que existe la posibilidad de realizar diferentes convenios entre los ingenios y las entidades cañeras.
En este caso, y cuando no exista acuerdo por las diferencias entre los cañeros y los ingenios, la Mesa podría ser el ámbito de discusión para acercar las partes y llegar a un acuerdo.
Con todo lo que en estos días sucedió, será que la historia azucarera empieza a escribirse de otra manera, o será una utopía, para dejar de lado de una vez y para siempre los desencuentros permanentes de los integrantes que conforman la actividad azucarera, que cuando la situación es buena y rentable cada uno hace lo que quiere, pidiendo total libertad de producción y llegan a plantar caña hasta en el fondo de la casa, y cuando las cosas vienen mal piden la intervención y el control de la actividad; y lo peor es que entre ellos nunca se ponen de acuerdo para equilibrar el mercado interno, que actualmente es el pilar de la actividad.
Hoy, hay un futuro cercano muy bueno, con precios que son bastante aceptables en los mercados internacionales, un precio interno que se va recuperando y una necesidad energética y una política nacional tendiente a satisfacer esta necesidad que no debe ser dejada de lado.
Hoy, la discusión es si la actividad quiere subir a ese tren que lo puede llevar a un futuro que soñaron los precursores de la agroindustria azucarera tucumana, comenzando por el obispo José Eusebio Colombres, que plantó sus primeros cañaverales en 1821.